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Eventos

Dos gritos del mismo año: el 20 de julio y el 16 de septiembre

Música en vivo una noche en la terraza de Parceros.

Somos una casa colombiana en pleno Centro de Mérida, así que septiembre aquí se vive raro y bien: la ciudad entera se pone tricolor por una fiesta que no es la nuestra, y a nosotros nos toca de cerca igual. Cuando alguien nos pregunta si celebramos el 15, la respuesta corta es que sí. La larga es más interesante.

Porque los dos países le dicen «el Grito» a su día nacional, y las dos fechas cayeron el mismo año: 1810. Eso no es casualidad, y tampoco significa que pasara lo mismo en los dos sitios.

Por qué las dos fechas son de 1810

En 1808 Napoleón forzó a Carlos IV y a Fernando VII a abdicar en Bayona y puso a su hermano José en el trono español. De un día para otro, todo un imperio se quedó sin rey legítimo — y las ciudades americanas tuvieron que decidir quién mandaba mientras tanto. La respuesta, en casi todas, fue formar una junta de gobierno propia. Ese fue el año 1810 en Hispanoamérica: Caracas en abril, Buenos Aires en mayo, Bogotá en julio, Santiago en septiembre.

El 20 de julio: un florero prestado

Lo de Bogotá empezó con una discusión por un jarrón. El 20 de julio de 1810, unos criollos entraron a pedirle prestado un florero a un comerciante español, José González Llorente, con la intención declarada de usarlo en un banquete — y con la intención real de que dijera que no y provocar el alboroto. Dijo que no. Hubo alboroto.

Ese mismo día quedó instalada una junta en Santafé de Bogotá, y aquí viene el detalle que casi nadie cuenta: la junta se declaró formalmente fiel a Fernando VII, el rey depuesto. No fue una ruptura de un día para otro, fue un «gobernamos nosotros mientras el rey vuelve» que acabó no volviendo atrás. La independencia definitiva llegó nueve años después, en Boyacá.

El 16 de septiembre: una campana a las cinco de la mañana

Lo de Dolores fue de otra naturaleza, y por eso vale la pena no confundirlos. La madrugada del 16 de septiembre de 1810, el cura Miguel Hidalgo y Costilla tocó la campana de su parroquia y llamó a levantarse en armas. No fue una junta pidiendo permiso a nadie ni jurando lealtad a ningún rey: fue el arranque directo de una guerra.

De ahí viene que en México «dar el Grito» se haga de noche y en voz alta desde un balcón, con una campana de por medio. Y de ahí viene también que la fecha que se celebra sea la del comienzo de la guerra y no la del final, que llegó once años después.

O sea: mismo año, misma crisis de fondo, dos maneras muy distintas de empezar. Una junta que juraba lealtad y un cura que repartía armas. A nosotros, que estamos de este lado desde hace un rato, esa diferencia nos parece la mejor conversación de mesa que da septiembre.

La noche del 15, y qué pasa el 16

La fiesta es la noche del 15, la del Grito, y se va hasta la medianoche — más tarde de lo que cerramos cualquier otro día. Hay música en vivo y hay recetas especiales que no están en la carta de todos los días.

Y la música es lo que mejor cuenta de qué va esto: es colombo-mexicana, mezcla de todo. No trajimos una banda de allá a tocar lo de allá delante de gente de acá, ni al revés. Se mezcla, que es lo que llevamos haciendo desde que abrimos y lo que de verdad pasa cuando dos países comparten un año, una palabra y una noche.

No pretendemos competirle a nadie la fiesta mexicana: la Plaza Grande se llena y ahí es donde hay que estar a la hora del Grito. Lo que ofrecemos es lo de antes y lo de después, que es lo que sabemos hacer — comida colombiana, música y una terraza donde la noche se estira sola.

El 16 también abrimos, que es feriado y da para comer sin prisa. Esa ya es una jornada normal nuestra: sin fiesta y con la carta de siempre, que para el día después del Grito suele ser justo lo que uno quiere.

La barra del patio de Parceros de noche, iluminada con guirnaldas de luces.
El patio, que es donde la noche se alarga.

Ver la carta

Si vienes por el Grito, dos avisos prácticos

El primero: estamos en la Calle 62, y la Plaza Grande queda bajando por esa misma calle, así que se puede hacer todo a pie sin mover el carro de sitio. El segundo, y es el que importa: en una noche así el Centro suele tener calles cerradas al tráfico, así que cuenta con dejar el carro antes y caminar. Cuáles se cierran lo publica el Ayuntamiento junto con el programa, y más abajo te dejamos dónde comprobarlo.

El 15 cae martes y el 16 miércoles, así que esas dos noches no tenemos valet — lo tenemos de viernes a domingo. Estos son los estacionamientos que quedan cerca:

Dónde estacionarse en el Centro, con más detalle

Y una advertencia honesta sobre los horarios del Grito: cuando escribimos esto, a finales de agosto, el Ayuntamiento todavía no había publicado el programa oficial de este año. Si buscas la hora en internet, ten cuidado — lo que sale con más facilidad es el programa del año pasado. Vale la pena comprobarlo en la fuente:

Programación cultural del Ayuntamiento de Mérida

Aparta mesa, que la del 15 se llena

Es la noche más movida del Centro en todo el año y somos un local no muy grande. Si vienen varios, avísanos con tiempo y te acomodamos la mesa; toma medio minuto y es gratis.

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