
La respuesta corta: el Paseo de Montejo se hace andando y se empieza por el sur. Arranca en el Remate, en la Calle 47 por 56-A, y el tramo clásico llega hasta la Calle 33; si sigues, la avenida termina en la glorieta del Monumento a la Patria, donde empieza la Prolongación. Todo lo que hay que ver está sobre la misma banqueta.
Y una cosa que casi ninguna guía dice: el monumento en el que termina el paseo lo talló a mano un colombiano. Vamos por partes.
Dónde empieza: el Remate, en la Calle 47
El Remate de Paseo de Montejo es el kilómetro cero de la avenida y está en la Calle 47 por 56-A. Es una plazoleta con bancas y árboles, y es donde el Ayuntamiento monta la Noche Mexicana los sábados. Si vienes del Centro, es el sitio natural para empezar, porque de ahí para el norte ya no hay que cruzar nada.
Nosotros estamos en la Calle 62 #443, entre 51 y 53. En la retícula del Centro eso son tres calles al este y tres al norte: se hace andando y todo el trecho sigue siendo Centro. Por eso, cuando alguien nos pregunta por WhatsApp si se puede ir al Paseo desde aquí sin coche, la respuesta es que sí.
Por qué existe una avenida así en Mérida
La idea es de enero de 1888 y salió de un grupo de hacendados, industriales y comerciantes de la época. La primera piedra se puso el 5 de febrero de ese año y la obra se terminó en 1904. El modelo eran los bulevares franceses: una avenida ancha, con árboles a los lados y glorietas, que era lo que en ese momento se estaba construyendo en media América Latina.
El dinero venía del henequén. En las últimas décadas del siglo XIX Yucatán vivió el auge del «oro verde», y quienes se enriquecieron con él levantaron sus casonas sobre esta avenida. O sea que el Paseo de Montejo no es una zona residencial que se fue poniendo bonita: es una avenida que se construyó a propósito para que se vieran esas casas.
Las Casas Gemelas, entre las calles 43 y 45
Son las dos que salen en todas las fotos, y las mandaron construir los hermanos Ernesto y Camilo Cámara Zavala entre 1908 y 1911. Las diseñó un arquitecto francés formado en la École des Beaux-Arts de París, Gustave Umbdenstock, en estilo del Segundo Imperio francés. De cerca no son idénticas —tienen diferencias— pero a simple vista lo parecen, y de ahí el nombre.

El Palacio Cantón, en la Calle 43
Un poco más al norte, en Paseo de Montejo #485 por Calle 43, está el Palacio Cantón. Es una casona del Porfiriato y hoy alberga el Museo Regional de Antropología, del INAH. Es el edificio que se reconoce de lejos por la esquina redondeada y las columnas.

Sobre esta misma avenida hay más casas abiertas al público —la Quinta Montes Molina y las propias Casas Gemelas, que desde 2021 se visitan como Casa-Museo Montejo 495—. No publicamos sus horarios ni sus precios porque cambian y aquí se quedarían viejos sin que nadie se entere: lo que sí podemos decirte es que están sobre el mismo paseo y a pocas cuadras entre sí.
El final: el Monumento a la Patria
La avenida termina en una glorieta, y en medio hay un semicírculo de piedra de 14 metros de alto y 40 de diámetro con más de 300 figuras de la historia de México talladas a mano. Se empezó el 7 de marzo de 1945 y se inauguró once años después, el 23 de abril de 1956, con el presidente Adolfo Ruiz Cortines. Ahí es donde el Paseo de Montejo se acaba y empieza la Prolongación.

Lo talló un colombiano, y está enterrado debajo
El escultor fue Rómulo Rozo, nacido en Bogotá en 1899. Llegó a México en 1929 con la embajada de Colombia y acabó en Yucatán a principios de los cuarenta, invitado por el gobierno del estado a enseñar escultura. Trabajó el monumento con el arquitecto Manuel Amábilis, pero la investigación y el tallado de las figuras fueron suyos.
Se quedó a vivir aquí y murió en Mérida el 17 de agosto de 1964. Sus restos descansan en una cripta bajo el monumento.
Lo contamos porque nos toca de cerca y porque casi nadie lo dice: el símbolo más fotografiado de esta ciudad lo hizo, piedra por piedra, un colombiano que se quedó. Nosotros llevamos bastante menos tiempo, pero venimos del mismo sitio.
A qué hora conviene caminarlo
Esto ya no es dato de enciclopedia, es lo que contestamos por WhatsApp: en Mérida el sol de media tarde pega, y el Paseo es ancho y bastante abierto. Temprano por la mañana o a partir de las seis se anda muchísimo mejor, y las casas se ven igual.
Si puedes elegir día, el domingo por la mañana es otro paseo: el Ayuntamiento cierra al coche un recorrido por el Centro y el Paseo de Montejo para la Biciruta, cuya ruta dominical va de la Ermita de Santa Isabel al Monumento a la Patria. Sin coches, la avenida es de quien la camina.
La Biciruta y el resto del Centro con niños
Y si vienes en coche, la pregunta es la de siempre: dónde dejarlo. Desde los estacionamientos del Centro se llega andando tanto al Paseo como a nosotros.
Dónde estacionarse en el Centro
Cuando acabes el paseo
Estamos a unas cuadras del Remate, en la Calle 62 #443, junto al Parque de Santa Lucía. Si vuelves con hambre y quieres saber qué hay antes de sentarte, la carta está entera en el sitio.


